Tamara Rojo es ya, sin duda, la figura más relevante de la historia del ballet español. A sus treinta y ocho años, presenta un currículum envidiable como bailarina que ha culminado por ahora (aunque no ha colgado las zapatillas todavía) con la dirección artística del English National Ballet, una de las más prestigiosas compañías del mundo. Es premio Príncipe de Asturias de las Artes; lo recibió, junto a la mítica Maya Plisetskaya, en 2005, y es la única vez que la danza ha sido reconocida en estos galardones.
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