El punto de partida de un coreógrafo debe ser reconocer sus propios límites, hasta dónde puede manejar (y dominar satisfactoriamente) los grandes elementos formales del teatro de ballet. Las imitaciones pedestres a que acude Montero llegan a la baratura, hallazgos ajenos desde Kilian (los trajes articulados con ruedas) a Robbins (la pelea de West side story, los andamios). Se pueden (y hasta se deben) tener influencias bien asimiladas, pero el pudor es básico. La invención del personaje que recita viene directamente de Neumeier, pero en aquel era una idea (propia) de “teatro dentro del teatro”, como un Hamlet aplicada al ballet. ¿En qué época discurre esta versión? Se ultraja a la música con palmadas, gritos, silbidos u otras onomatopeyas. Las pantomimas son sencillamente insustanciales o infantiles, a veces realistas, otras con pretensiones simbolistas.
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