Sin ser un género con el tirón de la música o del teatro, la danza sigue luchando por un hueco en las inquietudes culturales del público carballés. El viernes dio un nuevo paso en esa dirección de la mano de la compañía Entremáns, que ofreció un espectáculo muy plástico y rompió por dos veces la barrera que separa a los bailarines del espectador. Lo hizo ya al mediodía sacando al jardín de la plaza del Concello un adelanto de Amediometrados, y aunque fueron más los que prefirieron mirar desde la distancia a disfrutar de la danza en proximidad, sí logró el objetivo de que público de todas las edades se acercase un poco más a este arte. De hecho, la coreografía incluso pudo más que los columpios y consiguió que algunos niños de muy corta edad siguiesen con gran atención los movimientos de Ana Beatriz Pérez y David Edreira.
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