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  ¡Qué nos jodamos!


14.07.12


¿Qué sentido tiene votar?

Cuando llegan las elecciones, algunos ciudadanos estudiamos cuidadosamente los programas de los partidos que se presentan para decidir con cual de ellos nos identificamos más (o nos conviene más). Otros simplemente votan por inercia a los que se supone que cumplen con su ideología.

En uno y otro caso, las elecciones empiezan a ser un acto inútil, carente de sentido. ¿Para qué votar a unos impresentables que ofrecen un programa para luego no cumplirlo o se saltan los fundamentos de su ideología sin el menor sonrojo?

El PP nos dice ahora que se han encontrado un panorama que no era el esperado. Yo esto puedo entenderlo. Pero también entiendo que lo justo es convocar inmediatamente nuevas elecciones para, con un programa nuevo y adaptado a las circunstancias, pedir nuevamente el voto de los ciudadanos.

El PP acaba de subir el IVA a los teatros del 8% al 21%. Un sector que ya viene sufriendo graves recortes en las ayudas, recibe de este modo la puntilla final y, no me cabe duda, este otoño-invierno asistiremos a un rosario de cierres de salas. Es inevitable.

Mientras tanto vemos que hijos (Esperanza Aguirre), hermanos, cónyuges (Dolores de Cospedal), cuñados… de miembros destacados del PP ocupan sus cargos “digitales” en despachos contiguos a los de los “digitados” por el anterior gobierno, que, en su mayor parte, siguen en sus asientos cobrando mucho por nada. Son los que yo llamo “Los gorrones”.

Y lo malo es que no hay solución. La democracia se ha convertido en una cesión de derechos que hacemos los ciudadanos a unos individuos que durante cuatro años adquieren la potestad de hacer con nuestras vidas lo que les da la gana.

La solución a largo plazo es dejar de votar a los mentirosos, pero el largo plazo es ya inasumible. Los ciudadanos estamos en el límite, o lo hemos superado, y ya no estamos para subidas de impuestos ni para mantener gorrones.

Asambleas, comisiones, reuniones… son inútiles y en el mejor de los casos acaba en algún espectáculo solidario cuyos ingresos se destinan al mantenimiento de esas asambleas, comisiones, reuniones.

No estamos, afortunadamente, en un país bananero en el que un golpe militar pueda acabar con los políticos gorrones en la cárcel o el paredón. Y una “primavera” española al estilo de las que se están produciendo en los países árabes no parece muy probable.

La insumisión fiscal, además de ilegal es inviable. Los impuestos como el IVA son inevitables. Hay que comer. Tal vez gastar sólo lo imprescindible…

Y “quemar las calles” como propone algún sindicalista no va a arreglar nada. Además, algunos no olvidamos que en España los sindicatos se han vendido durante años al gobierno del PSOE olvidando ignominiosamente a millones de parados.

Queda la solución cobarde del suicidio. Que, por supuesto, tampoco recomiendo.

Así que como dice, Andrea, la hija de Fabra, insigne constructor de aeropuertos inútiles a su mayor gloria y con nuestro dinero, solo queda “que nos jodamos”.


Emilio Tenorio
Foto: www.emiliotenorio.com

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