El próximo mes de junio va a tener lugar en Israel un evento escénico de gran dimensión y trascendencia internacional.
La ópera “Carmen” se va a representar en Masada, al pie del antiguo palacio-fortaleza del rey Herodes, en un bellísimo paraje cercano al Mar Muerto.
Giancarlo del Mónaco, Daniel Oren, la Orquesta Sinfónica de Israel... Y Carlos Vilán, pues gracias a él, un trocito de España estará allí, mostrando lo mejor de nuestra danza a miles de espectadores procedentes de todos los lugares.
Hoy hemos tenido el placer de ver en un estudio de Madrid el último ensayo del ballet, compuesto por un elenco de más de treinta bailarines. Mañana viajan a Israel. Todo está casi listo para el gran acontecimiento.
El conjunto de jóvenes bailarines desplegaba una fuerza, una emoción... Poder admirarlos, en medio del sudor y de su esfuerzo, ha sido una experiencia arrebatadora. Hemos podido disfrutar de una muestra de talento en estado puro, una pasión que se desbocaba al son de los acordes de las famosísimas melodías; bellezas embrujadoras de ojos negros desplegaban al aire sus abanicos con la gracia del sutil taconeo que acompasaba su gesto. Los bailarines, con elegante majestad, las tomaban de la cintura y las elevaban al cielo.
La danza evolucionaba hasta formar un círculo mágico en torno a los solistas, que representaban el drama mudo de la muerte, el torero, su amante y el toro; un “pas de quatre” interpretado por Esther Jurado, Cristina Carnero, Ángel Gil y Carlos Vilán. Y como broche final, la danza a dos de Esther y Carlos, llena de seducción y profundo lirismo.
No es necesario desearles éxito. Es indudable que lo van a tener. El genio español sigue brillando en medio de las dificultades, y está listo para asombrar al mundo. La voluntad y el empeño de Carlos Vilán y su compañía, y el gran amor por lo que hacen provocan el milagro de mantener un valioso proyecto sin dinero público y en medio de la crisis. Fue él quien puso como condición innegociable a la Ópera de Israel que todos los bailarines fuesen españoles.
En estos tiempos en que los políticos ponen su empeño en la necesidad de reivindicar la denominada “marca España”, deberían tomar consciencia de que nada hay más genuino y representativo de la cultura española que nuestro baile. La danza española merece un mayor reconocimiento por parte nuestras autoridades.
Gracias a todos los que la hacéis posible contra el viento y la marea del olvido.