| EL BNE Y LAS FUENTES NO POTABLES
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01.04.12
Confieso que he leído.
Debería haber leído antes con más sosiego, mi ignorancia me obliga a instruirme, pero por motivos de trabajo me ha sido imposible hacerlo antes.
Hoy, con calma y sosiego he releído la crítica que el maestro Roger Salas hizo del estreno del BNE, en el diario El País del pasado día 23 de marzo. (*)
Con cierta tranquilidad he ido comprobando que mi criterio va acompasándose al de los que sí saben de danza y que mis impresiones al salir de La Zarzuela no eran sólo mías. Esto me congratula y hace renacer en mí la esperanza de que algún día venceré mi supina ignorancia.
También debo confesar que me ha costado entender uno de los párrafos de la crítica. El que comienza: “Este misticismo de salón que acude a un neogótico barato da vergüenza ajena, lo mismo que cuando se lee un folleto de secta espiritualista con los rollos tan a la moda de la era de Acuario, los sucesivos fines del mundo y las visitas planetarias…”
No lo encajaba en ningún momento de la representación.
He buscado, el que busca encuentra, y he encontrado en la nota de prensa un texto que sin duda ha sido el generador del párrafo en cuestión.
Y en ese momento, justo en ese momento, he comprendido el por qué de todo lo ocurrido en el estreno del BNE.
Atar cabos
Ayer supe, terrible noticia para los que amamos la danza, que Juan Carlos Santamaría ha decidido cerrar su compañía. La compañía no había vuelto a levantar cabeza desde el aciago estreno de “Polvo” en el Teatro Fernán Gómez, cual si terrible maldición la hubiera gafado.
Mucho me temo que el texto mencionado en la nota de prensa, el "tamayazo" y otros graves errores en el estreno del BNE tienen un tufillo que hacen sospechar el mismo origen que los errores del mencionado estreno de la obra “Polvo”.
Antonio Najarro, que ya no dirige su compañía sino la de los españoles, debería aprender de sus errores y, a partir de ahora, comprobar la potabilidad de las aguas de las fuentes en las que se apoya.
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Emilio Tenorio
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