Site Map  



JOSE LIMON, PRIMER CENTENARIO

Por Luis Agudo


Este año 2008, se conmemora con diversas celebraciones en el mundo, particularmente en México y Estados Unidos, el centenario del natalicio de José Limón.

Amerindio, de probable origen mayo (no confundir con maya) José Limón nace en 1908 en la mexicana ciudad de Culiacán, provincia de Sinaloa y muy cercana a la bahía de San Francisco.

Empujados por los tiempos revueltos durante la Revolución mexicana, la familia Limón emigra a California cuando el pequeño José sólo cuenta con siete años. Allí es escolarizado, destacando ya en sus dotes artísticas, concretamente en el dibujo. Tras la muerte de su madre y ya con veinte años decide cruzar el territorio americano para instalarse en Nueva York, con la idea de estudiar la pintura, aunque pronto la abandonaría, atraído por la danza. Es así que comienza a tomar clases en la escuela de Doris Humphrey y Charles Weidman, máximos exponentes de la Danza Moderna norteamericana en aquella época. José Limón se integra pronto en la naciente compañía formada por esta pareja de pioneros y es así como desarrolla rápidamente sus portentosas facultades físicas como bailarín a la vez que muestra una gran sensibilidad artística y creativa, llegando incluso a componer piezas propias. En 1940 contrae matrimonio en Los Ángeles con Pauline Lawrence, quién más tarde se convertiría en diseñadora del vestuario de la propia compañía de danza moderna que José Limón habría de formar. Un tiempo después, José Limón ve interrumpida su actividad artística al ser enrolado en el ejército norteamericano para ir a Europa durante la segunda guerra mundial. En 1946 regresa a Nueva York y decide formar su propia compañía, la José Limón Dance Company con la gran Doris Humphrey como directora artística. Se inicia así un largo periodo de creaciones coreográficas, tanto de Doris Humphrey como, por ejemplo, “Conjuro Nocturno” o las suyas propias con motivos folklóricos, sociales o religiosos entre las que pueden destacarse “There is a Time”,”La Pavana del Moro”, “Suite Mexicana”, “La Malinche”, “Misa Brevis”o “La Odisea”, que el público norteamericano elogia durante las varias giras que la compañía realiza de costa a costa y admira el arte depurado y la sensibilidad que emanan de José Limón como bailarín y creador coreográfico.

La José Limón Dance Company es enviada por el Departamento de Estado norteamericano como embajadora cultural a Europa y Latinoamérica. Ya anteriormente, José Limón había sido invitado por las autoridades mexicanas para introducir la Danza Moderna en su país natal, algo que hizo en varias ocasiones mostrando su trabajo, impartiendo clases y participando en foros, que culminarían en el nacimiento de la danza moderna mexicana.

Siendo yo becario, allá por los años cincuenta, en la Juilliard School de Nueva York, tuve el enorme privilegio de que José Limón fuera mi Maestro, al igual que su propia maestra, la extraordinaria Doris Humphrey, quién fallecería poco tiempo después en 1958.

De José Limón recuerdo vivamente en lo físico a un hombre de porte noble y majestuoso, alto, de frente despejada y ojos negros semi escondidos en su cavidad pero que te miraban con un intenso brillo. Su boca amplia, al sonreír, descubría unos dientes perfectos e inmaculadamente blancos. En cuanto a lo humano, Limón era un hombre de gran sensibilidad que se expresaba en un tono amable, suave y convincente en sus clases, que daba acompañado a veces por Betty Jones, la primera bailarina de su Compañía. Sabía trasladarnos todos los matices de su arte y lo hacía lógicamente en inglés aunque, al dirigirse directamente al puertorriqueño Jaime Rogers y a mí mismo, únicos alumnos de habla española en aquella época, lo hacía en nuestra lengua común.

De todo lo que aprendí de José Limón, que fue mucho, lo que más recuerdo ahora es lo que me dijo un día: “Luis, aprende todo cuanto te enseño pero nunca me imites. Si lo hicieras quizás podría estimular mi ego pero a su vez me entristecería. Aprende mi técnica, sí, pero tamízala en tu interior y así podrás exteriorizarla con tu propia personalidad.”

Durante mi estancia en Juilliard, que a la sazón no estaba ubicada como ahora en el Lincoln Center sino en la avenida Claremont de la parte alta de Manhattan, casí a orillas del Río Hudson y en un entorno que incluye la Tumba del General Grant, la International House y la Presbyterian Church, un día me inspiré en la portada de Dance Magazine, que mostraba una fotografía del rostro de José Limón, y decidí hacer un dibujo al crayon, que incluía matices propios que yo había visto en él. Este dibujo pasó a decorar el despacho de Martha Hill, directora entonces y durante largo tiempo del Departamento de Danza de la Juilliard School.

José Limón falleció en el año 1972 en su casa de Flemington, en el estado de New Jersey pero su legado sigue vivo hoy día en su Compañía, la José Limón Dance Company que dirige Carla Maxwell.

enviar a un amigo
Ir a artículos



Si quieres colaborar en esta sección, escribe a nuestro buzón

© www.eter.com